Por un lado:
Cada mañana me levanto a estudiar. Me estoy pagando un curso carísimo de wanchinpúnchin para que cuando me lo saque pueda trabajar en lo que he estudiado y ganar el salario mínimo. Cuando llegue el fin de mes, me darán mis 600 euros, que no me van a durar ni dos semanas. Me los gastaré toditos uno a uno en aparatos que en cosa de días quedarán obsoletos. Un Mp3 de 16 Gb con reproductor de todo que a la semana siguiente lanzaran renovado y con una batería de larga duración. Casualmente ese Mp3 se me va a estropear en poco tiempo así que así tendré la oportunidad de comprarme otro. O mejor, voy y me lo compro directamente. Total, el anterior se lo puedo regalar a mi hermana. O no, mejor lo tiramos en un punto verde y le compro otro a mi hermana con la batería de esas buenas, buenas. Pero un Mp3 de 16Gb con todas las prestaciones hoy en día no cuesta tanto como para quedarte en la ruina, no, así que voy a pedir un crédito al banco y me compraré un coche. Uno que sea más seguro y más ecológico. Seguro que los del banco me pueden ayudar. Y luego, claro, está pagar un buen seguro, por que nunca se sabe. Se destrozan con cualquier roce pero que más da. Para eso gano dinero. Me podría comprar otro.
-“Antes los hacían más duros”
-Pero los nuevos son más blanditos para que el golpe lo absorba la cabina, idiota.
-Ah… ¡Entonces cómprate otro!”
Venga el coche nuevo. 37 años pagando.
Y mientras estás pagando intereses y el coche y la hipoteca o el alquiler y todo lo demás, con lo que sobra tenemos que darnos caprichos. Muchos, muchos caprichos. Todos los que nos podamos dar y cuanto más caros mejor.
-¡Ah! ¿Has visto qué fresco es el aire aquí arriba?
-Lo es, lo es, pero ¿qué es eso negro que cubre la ciudad?
-Es la boina de Madrid, un monumento característico. Lo que me recuerda que no tengo gorro. Y se está haciendo tarde. Vámonos a comprar un gorro que no usaré jamás y luego a casa a encender la tele para ver que podemos conseguir hoy en la teletienda.
-¿Qué día es hoy?
- 18 de diciembre
- ¡Oh! ¡Es terrible! Ya no me queda dinero.
- Demasiado te duró
- Bueno con la tarjeta de crédito tiramos. Total, es navidad y hay que comprar regalos, muchos regalos, y comida, mucha comida. Y hay paga extra de navidad así que a derrochar, ¡venga!
En resumen… una delicia de gente para el gobierno…
___
Y por otro:
Dang, 56 años, es un agricultor que cultiva mijo en el noreste de China y que, en los últimos años ha conseguido ahorrar dos tercios de los 1700 euros que ingresa anualmente su familia. Cultiva gran parte de lo que come, se pone su abrigo de invierno hasta que está para hacer trapos y solo compra exquisiteces cuando las protestas de su mujer se hacen insoportables.
Todavía hace una mueca de dolor al recordar el lujo que se permitieron el año pasado: una televisión nueva. “Fue doloroso gastar tanto dinero”, decía hace poco, paseando por los pasillos de un supermercado con su derrochadora nuera (ella solo ahorra la mitad de su sueldo).
[…] No utilizan los bancos y el mayor gasto que ha hecho la pareja ha sido un tractor de segunda mano que compraron hace años por 936 euros. Todo lo demás lo guardan para su jubilación y para posibles gastos médicos.
En el artículo del periódico viene este ejemplo del señor Dang, bajo el título de: “La tacañería china lastra el crecimiento de su economía”. Ya sabemos por donde van los tiros pues. China necesita que se consuma en torno a un tercio más según la opinión de economistas occidentales. Para mimar la economía y mejorar no solo la de este precioso país sino también la del resto del mundo.
Se echa la culpa a estos agricultores ahorradores, pero es que ahorran tanto porque “la asistencia sanitaria es tan cara que, ahorres lo que ahorres, si te pones enfermo terminas siendo pobre”, dice Wang Tao, un analista pekinés empleado en la USB Securities.
Fuente:
The New York Times de la sección semanal del País el jueves 18 de diciembre de 2008.
___
Y la sopa de letras:
Quizá esto sería lo óptimo para el planeta. Vivir así. Con los mínimos posibles. Casi cazando para poder comer. O cultivando. Ahorrando para eso, vestirte y comprar lo justo y necesario. Pero como estamos viendo en la prensa de estos días, así no funciona el mundo. El mundo funciona a base de consumir. Cuanto más, mejor. Cuanto más consuman los habitantes de un país, mejor salud económica tiene ese país.
Es como si al nacer firmáramos un contrato en el que nos comprometemos a consumir, consumir y consumir, a cambio de vivir en un país seguro, moderno, limpio, justo, etc., pero la firma de ese contrato no la vemos. No vemos siquiera el contrato. Vemos lo que debería ser pero no se nos da elección. Si naces tienes que pagar. No puedes elegir nacer en un entorno libre, “salvaje” lo llamarían algunos, yo prefiero llamarlo natural. Como en las pequeñas tribus africanas que dentro de nada acabarán cargándose los intrometidos.
Coger gratis lo que se necesita, pero sólo lo necesario. Es una mentalidad que obviamente en ningún país se puede utilizar. No puedes coger lo que necesitas por que si no lo pagas, estás robando. Así que si no eres un heredero con suerte, no tienes más remedio que hacer lo que todo el mundo hace para poder estar vivo (y más o menos acomodado) todo el tiempo que te sea posible en la tierra: trabajar para ganar dinero.
En posts anteriores he manifestado mis ganas de entrar en un mundo natural y vivir en estado salvaje. Por que creo que así estaríamos mejor. Es sólo mi opinión. Y también se que eso no es posible. Estamos domesticados. Necesitamos techo, necesitamos que la aventura de cultivar o cazar se vea reducida a trabajar, ganar dinero y con éste comprar en el súper lo necesario. Lo necesitamos y a la vez, gente como yo lo aborrecemos. Ya ves, yo aquí queriéndome ir a la selva y lo digo publicándolo en un blog para el que necesito hacer uso de tecnología. Y necesito libros y leer el periódico o escuchar la radio. Cosas que no se encuentran en la selva. Hay que encontrar un equilibrio.
“Equilibrio” me parece que sería la palabra más importante del supuesto futuro mundo humano súper-desarrollado. Equilibrio entre naturaleza y vida humana. Equilibrio entre lo que había antes y lo que viene después. Equilibrio que si no se encuentra, no solo nos cargamos nuestra propia raza, si no que nos llevamos con nosotros a todo el planeta.
El artículo del New York Times acaba hablando de la salvación de China representada en Li Xiuquing, una chica de 28 años que trabaja como secretaria para una asesoría de Pekín. “Gana menos de 470 euros al mes, pero se gasta cada yuan en ropa moderna, comidas en restaurantes y facturas de su móvil Nokia fucsia y dorado”. […]
En fin. Así contado, Li Xiuquing, da asquito. La típica consumista. Pero que con sus caprichos está salvando a su país. A la economía mundial, ya ves tú. Me alegro.
Si se gana suficiente dinero no está mal darse gustos, no digo que no. Pagar un buen piso, vivir lo más cómodamente posible. La salud de los países, del mundo entero se haría de hierro. El dinero es para gastárselo. Pos claro. Es obvio. Con un buen sistema de salud no tiene sentido ahorrar tantísimo como el señor Dang, ya que si te enfermas, con el sistema que hay implantado en España no te quedas pobre por curarte. No hace falta tener tanto dinero ahorrado. ¿Para qué tener ahí unos números que representan lo mucho que has trabajado? ¡Gástatelo! ¡Insensato! Salva a tu país, y no ahorres…
… O salva el mundo y escatima. Ayuda a los pobres. Actúa contra la contaminación. Ayuda a que los animales también puedan disfrutar de SU planeta… Bla bla bla ¿No hace falta que siga no? El mismo sermón de siempre. Quédate con lo que más te haya gustado de lo que he dicho. Y a por ello. Salva a tu país, o ahorra hasta más no poder para joder a los bancos y al gobierno. Ó adopta una postura “Equilibrista”
Equilibrismo:
Tengo un coche de 22 años. Contamina muchísimo y gasta aún más. No es equilibrado para nada. Pero estoy estudiando electromecánica así que pienso quedármelo para aprender y si eso, en el futuro, hacerle mis chapucillas y dejarlo como mejor pueda estar. A partir de Enero empiezo a usar el abono mensual para usar el metro para ir a estudiar y trabajar. El coche se quedará ahí, aparcado. Quizá deba darlo de baja y donarlo a mi instituto. Digo, para no tener que pagar seguro, y permiso de circulación, ITV, arreglos varios, posibles multas, etc., Pero había pensado dejarlo por si acaso tengo que ir a algún sitio con los perros (¡aun gustándome tanto caminar no puedo ir a todas partes a pie!), o para alguna emergencia…
Para el transporte de diario usaré el metro, aunque no será siempre así de maravilloso: Sé que hay mucha gente que se tiene que tragar largas horas de tren para llegar al trabajo. A mí me cuesta casi 50 minutos llegar a mi trabajo en metro y unos 25 en llegar al instituto. Si utilizara los autobuses ya ni te cuento lo que tardaría. Si uso el coche, y hay tráfico fluido, no tardo nada, pero dependo del tráfico y me gastaría una pasta en gasolina y lo más importante: contaminaría todos los días más demasiado. Encima una sola persona usando un coche que gasta todo eso. No, no, no. Mi equilibrio sería usar una moto. Así llegaría rápidamente a los sitios para contribuir a tener más tiempo libre para mí. Contaminaría, si, pero menos que con el coche, y con esto estaría ayudando a, si no dejar de contaminar, al menos contaminar menos. Contribuiría a gastarme dinero (para el gobierno y la economía del país) en la moto y la gasolina y así están las dos partes equilibradas y demases ventajas. Pero después de la moto no habrá más gastos gordos. Voy a ahorrar. Mantendré yo mismo la moto en su estado óptimo así que no pagaré a ningún mecánico ni compraré piezas nuevas, ni compraré más comida de la necesaria, ni gastaré una gota demás de gasolina ni me compraré ropa a menos que la necesite. […]
Comentarios recientes