10
Dic
08

Buenos días por la mañana…

 
¿Para qué tener sentido? ¿Para qué pensar demasiado? Se nos traen las cosas adornadas y en bandeja. Camuflados malos tragos con granadina para que no se vea la sangre. Las columnas son bonitas y el papel estirado y el olor de la tinta fresca por la mañana me hace sentir bien. A la vista también es agradable tenerlo todo ahí pero lo importante es el olor por que total, para leer la novela de la vida ya habrá tiempo durante el resto del día. A estas horas en las que hasta el sol duerme es mejor salir a la calle y oler el frío. Lo siento como lo siente mi perro que baja emocionado cada mañana acompañándome a buscar la sopa de letras que me cuenta lo mismo cada día. Sale y entra en contacto con la atmósfera exterior y se estira y relaja sus alargados músculos de galgo. Aprovecha para estirar el cuello y así alejar su cabeza del cuerpo, cierra los ojos e inspira la primera bocanada de aire fresco y menos contaminado que en las siguientes horas metropolitanas.
A su nariz hipersensible llega la sinfonía de olores frescos de la mañana. El verde del parque que está en la esquina, el viento que trae olores de sitios jamás visitados, las “firmas” de sus amigos más tempraneros y ya en el kiosco el olor a papel. El Kiosco está al lado de una frutería que a estas horas ya está preparando el género para vender durante una dura jornada que ya había empezado para sus trabajadores a las tres de la mañana en el mercamadrid. La sinfonía de olores es infinita a estas horas. Infinita y relajante. Por eso parece no tener frío. Por que está demasiado ocupado “viendo” con su alargada y albina nariz. A mí, que no tengo un olfato tan sensible, unos pasos mas delante de salir del portal ya se me ha olvidado que tengo tan hermoso sentido. Se me ha olvidado por que me he acordado de que es invierno y yo he salido en pijama y despeinado.
Después de veinte minutos mirando con mi sonrisa temblorosa y algo fingida a la señora del kiosco que a éstas horas, ha decidido mimar hasta la saciedad a mi soñoliento y aturdido perro, me vuelvo a mi casa hecho un bloque de hielo y sujetando malamente las cosas que se me han acumulado en las manos. Seguía dormido, la verdad, y me estaba despertando y yo cuando me despierto tengo un pronto impredecible. Llegué al portal de mi casa y vi como mi perro estaba decidido a ir a cagar en el pequeño parking que tengo a sólo dos pasos de donde estaba yo buscando una tercera mano que utilizar para poder sacar las llaves que abrieran a sésamo. Así que cedí por que como yo, él también tiene derecho a cagar. Se puso en todo el medio y cuando estaba ya acabando y la brisa helada me estaba llevando el olor de sus entrañas al cerebro entró con muy mala leche un coche verde chillón conducido por una señora que llevaba mucha prisa…

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¡Estaba tan a gustito en su cama!, su marido no estaba por que se pasa todo el tiempo fuera de la ciudad. Los niños ya estaban haciendo ruido. Miró el despertador y no tuvo tiempo de llegar a cogerlo para mirar la hora porque la alarma de las 6 le sacudió las neuronas. Se quedó petrificada ya le había pasado eso varias veces pero cada vez que le pasaba se sorprendía tanto que el despertador dejaba de sonar por unos instantes en su cabeza. Lentamente como si no le molestara el atronador sonido, apagó el despertador y se concedió 5 minutitos más. Pero, ¡vaya hombre! Hoy tenía una entrevista de trabajo y tenía que levantarse ya. Se le había olvidado poner el despertador un poco más temprano. -Es lo que tiene vivir en las afueras. Lo que los del centro llaman madrugar los de las afueras lo llaman levantarse temprano a secas… Por la costumbre.- Tenía que quitarse los pelos que no debían existir del bigote y las cejas, tenía que duchar su cuerpo y dejarlo con un olor cargadísimo a perfume caro comprado compulsivamente y ocultar tras éste su personalidad para ofrecer a cambio una de fábrica. Tenía que hacer el desayuno y un montón de cosas más. ¡Y dónde está la niñera! Llevaba años sin trabajar y estaba decidida a dejar de ser una mantenida por su casi inexistente marido del que sólo veía una mensualidad.
Debía ocuparse de que estuviera la niñera e irse volando en su coche a un sitio al que no sabía exactamente cómo llegar. Había buen tráfico así que llegó a la ciudad rápidamente aunque andaba algo perdida. ¡Estaba estresada y no pasaba de las seis y media de la mañana! Le sonó la calle que vio al dejar la autovía y pensó en hacer un cambio de sentido utilizando un pequeño aparcamiento comunitario de un sitio en el que no vivía nadie que conociera. Un barrio desconocido del que no tenía la menor idea de cómo era la gente. Los de el sur decían que era un barrio algo pijo y estirado, y los de más al norte, en las afueras, solían decir que era un barrio normal. Entró rápidamente en el parking y nada mas entrar tuvo que frenar bruscamente. Se encontró a un joven con pintas de haber pasado una noche movidita y con el pelo indescriptible. Lleno de cosas en las manos, una de ellas una correa extensible que sujetaba por el cuello a un perro que le pareció raquítico. El perro bloqueaba su paso y le retrasaba un poco más su camino a la entrevista. Estaba haciendo sus necesidades. Perdió la paciencia y recurrió al odioso claxon incorporado de serie en todos los odiosos vehículos. Bocina que según las normas no se debe utilizar en zonas residenciales. Sólo se debería pitar para advertir algún peligro a algún otro vehículo en la carretera para evitar algún accidente. Pues el uso que le dio esta señora, que iba a llegar tarde a su entrevista, fue para asustar al perro y advertir al dueño de que estaba siendo un idiota por usar el parking del portal de su casa para que su perro haga sus necesidades mañaneras, en lugar de dejarlo libre para que entre cualquier coche cuyo conductor quiera hacer un cambio de sentido rápido e improvisado. Causó pues un efecto inmediato en esos dos odiosos animales que no la dejaban pasar ya que el animal más grande, el estúpido chico que tenía cara de culo por que recién se había levantado retiró a su perro casi ahorcándolo por que la conductora había decidido reanudar la marcha del vehículo dando por hecho de que ya había sido vista y oída. Una vez su ventanilla, que ya había empezado a bajar para darle una lección verbal al chico, había llegado a la altura de éste en horizontal y a su punto más bajo en el vertical, cogió aire para insultar pero vio cómo el chico se agachó y puso su cara de culo en frente de la suya (sin pelos demás y bien maquillada) y se le adelantó: Con un gesto más antiguo que el hilo negro (ese del dedo corazón señalando las nubes) un ¡Que te den por el culo! demasiado sonoro para las horas que eran, espantó de golpe a la señora impaciente y a su odioso coche verde con el que no quería más que hacer un cambio de sentido rápido. Desapareció espantada. El verde chillón del automóvil se alejó rápidamente y atrás quedaron las ganas de volver a trabajar. ¡Para qué si su marido, sólo por el hecho de estar casada con ella, le enviaba dinero suficiente para seguir viviendo su vida de pija!

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Ya ves. Todo por el pronto del chico mañanero de los pelos que no hace mas que incordiar levantándose a esas horas para sacar a su perro por que más tarde tenía que ganarse la vida. A él al menos no le animó a desistir de su trabajo el hecho de que una idiota casi le matase al perro. El ya tiene ánimos suficientes para dejarlo por sí mismo.
Historia basada en hechos reales de esta misma mañana. Al menos la parte del chico, por que soy yo. La historia de la mujer me la he inventado. No quiero hacerla parecer la mala del asunto. No tiene por qué. Con esto sólo quiero demostrar que es inevitable tener vivencias que nos dejan con la boca abierta por lo absurdas que son aun siendo personas normales las protagonistas de éstas.
Este es el tipo de malos momentos innecesarios que nos evitaríamos si estuviésemos siempre de buen humor y pensando en positivo. Aunque, es cierto que si fuéramos así yo no me habría quedado tan a gusto como esta mañana. Mandando a tomar por el culo (y con razón) a una persona que casi me aplasta al perro y me ha tocado las pelotas con la bocinita de su coche color moco. ¡Con el pronto que tengo yo por las mañanas…!


2 Respuestas a “Buenos días por la mañana…”


  1. 1 Commander
    Mayo 29, 2009 a las 8:34 pm

    y lo dicen, lo dicen


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